Todos nosotros, en mayor o menor medida, podemos experimentar sentimientos de culpabilidad ante determinadas circunstancias.
El sentimiento de culpa es sano y funcional si se sabe gestionar correctamente, ya que nos ayuda a reparar el daño provocado y, además, constituye el primer paso para evitar que la misma situación se vuelva a repetir en un futuro.
Sin embargo, existen algunos trastornos psicológicos en los que este sentimiento de culpa se puede presentar de manera muy intensa hasta llegar a incapacitar a la persona. Uno de estos trastornos es la depresión.
El sujeto con depresión se siente triste, agotado y sin ganas de realizar aquellas actividades que tanto le motivaban en el pasado. Si a esto se le suman unos sentimientos de culpa intensos, que se vuelven persistentes a medida que pasan los días, el cóctel puede llegar a ser catastrófico.
En la depresión, los sentimientos de culpa por pequeños errores del pasado suelen ir acompañados de la percepción de inutilidad. De hecho, la persona puede estar mucho tiempo observándose y estableciendo un diálogo interior en el que se infravalora enormemente por aspectos que los individuos sanos pasarían por alto.
Y es que interpreta acontecimientos cuotidianos, que son totalmente neutros, como pruebas que confirman sus defectos personales.
Por ejemplo, algunos de los pensamientos negativos que se pueden presentar son del tipo: “soy una mala persona”, “no valgo nada” o “merezco sufrir de esta manera”.
Muchas veces, la persona con depresión también se siente responsable de adversidades que, en realidad, son provocadas por otros sujetos o circunstancias. Este sentido de la responsabilidad puede tomar forma de delirio. Sería el caso de aquel individuo que está convencido, a pesar de ser totalmente falso, de que él es el culpable de todas las desgracias que ocurren a su alrededor.
Además, muy frecuentemente aparece la culpa por el simple hecho de estar enfermo y no verse capaz de asumir las responsabilidades del día a día (cuidar de los hijos, ser competente en el trabajo, apoyar a la pareja en sus problemas, etc.).
En relación a este último punto, y para ayudar a que la persona con depresión no se sienta todavía más culpable, es importante que las personas de su entorno eviten hacer comentarios del tipo: “tendrías que poner un poco más de tu parte para ponerte bien” o “no tiene sentido que estés triste… ¡si lo tienes todo para ser feliz!”.

Lucía es madre un niño de dos años. Con demasiada frecuencia se ve a sí misma haciendo aquello que criticaba a los otros padres, antes de pasar por la experiencia de tener que educar a una personita: grita a su niño del alma, le riñe perdiendo los nervios, le somete a castigos desmesurados que no son adecuados para su edad…
Cada año, con la llegada del buen tiempo, muchas personas empiezan la llamada operación bikini. El objetivo es adelgazar y, de esta manera, lucir un cuerpo ideal cuando llegue el verano.