El sentimiento de culpa

CulpaTodos nos hemos sentido culpables en algún momento de nuestras vidas.

El sentimiento de culpa aparece cuando tenemos la percepción de que hemos hecho algo que ha perjudicado a alguien o que ha infringido las normas éticas o sociales.

Se trata de un sentimiento que, aunque no nos guste, puede ser muy positivo si somos capaces de gestionarlo adecuadamente, ya que nos ayuda a adaptarnos a nuestro entorno.

En concreto, cuando aparece el remordimiento, tenemos la oportunidad de tomar consciencia de que hemos actuado de manera inapropiada. De esta manera, podemos decidir emprender acciones para intentar reparar el daño provocado e, incluso, para evitar que la misma situación se repita en un futuro.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la culpa aparece sin que exista ningún motivo objetivo que la justifique? ¿O qué pasa si hay un motivo pero la persona se recrea y se queda presa de este sentimiento sin pasar a la acción?

Este tipo de culpa es un sentimiento inútil, destructivo y tóxico que, en lugar de ayudarnos, nos perjudica.

De hecho, cuando una persona se autoculpabiliza de manera desmesurada y frecuente, acaba menospreciándose a sí misma y deja de valorarse de manera positiva.

Estos sentimientos tan negativos suelen ir asociados a baja autoestima, perfeccionismo, grado elevado de autoexigencia, tristeza, angustia y pensamientos obsesivos.

Por lo que respecta a la baja autoestima, ésta hace que el sujeto se fije más en las cosas que ha hecho mal que en aquellas que ha hecho bien, que le dé mucha más importancia a las primeras y que, al sentirse culpable, se autocastigue sin contemplaciones.

A través de la autoculpabilización exagerada, el individuo se engaña a sí mismo y llega a creer erróneamente que no ha sido capaz de controlar algo que podía haber controlado fácilmente, de manera que aparece la impotencia, la frustración y la ansiedad.

Incluso, cuando el sentimiento de culpa es muy intenso y difuso, la persona no es capaz de identificar aquello que le provoca esta sensación, de manera que surge un pésimo estado de ánimo. Además, aparecen grandes bloqueos en la toma de decisiones.

En este caso concreto, podemos afirmar que el sentimiento de culpa se ha vuelto patológico y puede llegar a alterar muy negativamente el día a día de la persona que lo sufre, ya que no la deja avanzar, crecer y mirar hacia el futuro con esperanza.

Si esta es tu situación, siempre puedes buscar la ayuda de un psicólogo que te ayude a gestionar el sentimiento de culpabilidad para que se vuelva útil o desaparezca definitivamente de tu interior.

Acerca de Marta Comadran

Psicóloga (itinerario Psicología Clínica y de la Salud) y Bióloga Sanitaria. Consulta privada de terapia y apoyo psicológico en Mollet del Vallés (muy cerca de Barcelona). También servicio online, en www.martacomadran.com. Tenéis más información en las pestañas "Sobre mí" y "Contacto"de mi blog.
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