Obsesiones: pensamientos intrusos en espiral

Pensamiento repetitivo

Mario ha llevado a su hija Júlia de excursión. La niña tiene siete años y la quiere con locura: es su prioridad en esta vida. Pone a su hija por delante de todo lo demás: el trabajo, el ocio, la relación con su pareja actual y sus amigos…

Pasan por un camino colindante con un precipicio y coge a su hija de la mano para asegurarse de que no corre peligro. De repente, en ese preciso instante, se le pasa por la cabeza un pensamiento: “¿y si la arrojara por el precipicio?”. Se queda paralizado, preso del pánico. Abraza fuertemente a su hija y le dice que la quiere muchísimo, sintiendo que debe protegerla a toda costa… de no sabe exactamente qué.

(Aclaración: pese al impacto que esta escena pueda provocar, está basada en personas y situaciones reales. Este tipo de pensamiento intrusivo tan extremo es mucho más frecuente de lo que la gente imagina.)

A partir de ese día, Mario no puede desconectar de ese pensamiento y empieza a plantearse: “si quisiera a mi hija no hubiese tenido este pensamiento”, “¿quiero a mi hija?”. Siente que este pensamiento es muy inapropiado… pero lo ha pensado y, de hecho, lo tiene a diario en la cabeza. Intenta quitárselo de encima y no puede.

Está obsesionado con la posibilidad de agredir a Júlia y su comportamiento cambia: ya no sale de excursión con la niña e, incluso, evita hacer otras actividades con ella por miedo a dañarla. La obsesión toma forma de una espiral infinita: a medida que se repite, se va intensificando de manera totalmente incontrolada. De hecho, cuanto más intenta evitar la obsesión, más fuerte es su presencia. Se pasa varias horas al día dándole vueltas al pensamiento que tuvo en la montaña, se siente muy culpable y angustiado.

¿Qué es una obsesión?

Las obsesiones son ideas, imágenes, pensamientos o impulsos que aparecen de forma espontánea en la mente y adoptan un patrón repetitivo y persistente. La persona que las sufre normalmente percibe que son absurdas o inapropiadas, pues no tienen nada que ver con simples preocupaciones del día a día basadas en problemas reales.

Sabe que son producto de su mente y las define como “pensamientos intrusos”, pues se han incrustado en su cabeza en contra de su voluntad. Además, no encajan con su sistema de valores o con el tipo de pensamientos que suele tener.

El sujeto quiere, imperiosamente, evitar estas imágenes o pensamientos, pero no es capaz. Siente que no están bajo su control. Incluso, intenta neutralizarlas con determinados comportamientos o con otros pensamientos o razonamientos que las invaliden, pero no puede.

Tipos de obsesiones

No todas las obsesiones giran en torno a la posibilidad de agredir a alguien. Las obsesiones más frecuentes se basan en las siguientes temáticas:

  • Suciedad, contaminación y enfermedad. La persona piensa o imagina que ella misma o sus seres queridos pueden enfermar o morirse como consecuencia de contagiarse o contaminarse.
  • Sexualidad. Sería el caso del individuo heterosexual y felizmente casado que se imagina haciendo el acto sexual con otro hombre, la mujer religiosa que siente el impulso de exhibir su cuerpo delante de la gente, el joven al que le invade el pensamiento: “voy a violar a alguna chica”. Recordemos que estamos hablando de obsesiones que se viven con un gran malestar: no son deseos. Así, por ejemplo, el joven que tiene este pensamiento no es un violador, porque nunca ha violado ni violará a nadie. Precisamente, el tener este pensamiento intruso y repetitivo le provoca una gran angustia porque, insistimos, lo percibe como inapropiado. De la misma manera, el hombre heterosexual, que se obsesiona con la imagen de verse a él mismo teniendo relaciones con otro hombre, no es homosexual… y así con todos los casos. Es crucial entender que la imaginación y el pensamiento no tienen por qué corresponderse con la realidad. Además, pensamiento es una cosa y acción, otra. Puedo pensar: “voy a comerme un lápiz”, lo que no significa que lo vaya a hacer.
  • Violencia física hacia sí mismo u otros. La persona se obsesiona con la idea de agredir a alguien. Un joven que siente el impulso de clavarse un cuchillo o el caso de Mario que hemos ilustrado, son ejemplos de este tipo de obsesiones.
  • Asuntos abstractos. En estos casos no se da un pensamiento aislado, sino que aparece una secuencia de pensamientos sobre un tema abstracto (religioso o filosófico) que se va repitiendo. Sería el caso de aquella persona que se obsesiona con el sentido de la vida (se pasa horas dándole vueltas sin encontrar una respuesta) o de aquella otra que se pasa horas dudando sobre si la vida es real o ficticia.
  • Estar en peligro. El sujeto se imagina que él mismo u otra persona está en peligro debido a alguna imprudencia que se teme cometer como dejar el gas abierto, la puerta abierta, etc.

Normalmente, las obsesiones forman parte del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). La persona que sufre TOC intenta neutralizar sus obsesiones realizando compulsiones. Dejaremos este tema pendiente para futuros posts.

Las preocupaciones no son obsesiones

En nuestro día a día es muy frecuente afirmar: “estoy obsesionada con esto” o “no te obsesiones, que todo saldrá bien”. Y es que solemos utilizar la palabra obsesión para referirnos a las preocupaciones.

Sin embargo, si tenemos en cuenta la jerga psicológica, la diferencia entre una preocupación y una obsesión es que la primera es experimentada por el sujeto como una inquietud normal mientras que la segunda es percibida, como hemos comentado, como extraña, intrusa o inapropiada.

La persona que tiene una preocupación siente, aunque pueda ser excesiva, que está causada por un problema o situación de la vida real. De hecho, percibe que preocuparse es normal e, incluso, piensa que es un intento de solucionar sus problemas.

Así pues, muchas personas se preocupan continuamente por el bienestar de la familia, el trabajo, los estudios, conflictos con conocidos, etc. Estas preocupaciones también pueden provocar ansiedad generalizada y malestar cuando son excesivas y el sujeto siente que se le escapan de las manos sin poderlas controlar.

En futuras entradas, hablaremos sobre la causa de las preocupaciones excesivas y también sobre qué podemos hacer para ocuparnos en lugar de preocuparnos. 😉

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Acerca de Marta Comadran

Psicóloga (itinerario Psicología Clínica y de la Salud) y Bióloga Sanitaria. Consulta privada de terapia y apoyo psicológico en Mollet del Vallés (muy cerca de Barcelona). También servicio online, en www.martacomadran.com. Tenéis más información en las pestañas "Sobre mí" y "Contacto"de mi blog.
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12 respuestas a Obsesiones: pensamientos intrusos en espiral

  1. podi dijo:

    ¿cómo se paran?

    Quizás sean producto del miedo a que esos pensamientos se cumplan. Comerse un lápiz ha de ser una acción consciente; si no queremos hacerlo no lo comeremos; podemos pensarlo en un momento dado pero no creemos que impulsivamente nos vayamos a comer algún lápiz.
    Sin embargo, matar a un ser querido tirándolo por un precipicio nos asusta más, primero porqué si es un ser querido, ¿cómo es que ha aparecido ese pensamiento en nuestra mente? Segundo, porqué quizás pensemos que si ese pensamiento vuelve a aparecer con más fuerza quizás lo desarrollemos… Empujar a alguien por un abismo se haría en un plis plas, o tirarlo al metro, etc. Es decir, vemos más plausible la posibilidad de hacer eso, sin quererlo hacer, al no tener tiempo de recapacitar y volver atrás que comernos un lápiz o incluso obligar a ese ser querido a comerse un lápiz (cuando no queremos en realidad hacer eso).

    O sea, primero, ponemos en cuestión nuestra línea general de pensamiento, lo cual ya es como para darle vueltas al tema y luego también está el miedo a no poder, quizás, controlar que ese pensamiento no se convierta en acción. Además, se trata de acciones que consideramos “no buenas”; comerse un lápiz no veo que tenga una carga moral negativa, en todo caso es ser un poco tonto y ya está; puedes pensarlo una vez y luego te olvidas.

    Independientemente de todo lo dicho por mí ahora,… ¿podría haber un “pensamiento freudiano” en todo esto? Es decir, nuestro pensamiento maligno responde a un deseo llevado a un extremo (tal dia X la hija protestó por algo y exhasperó al padre; todo quedó en un olvido pero ese “realizador de deseos” que es el subconsciente, ante el abismo encuentra una solución y, al igual que las pesadillas quedarían encubiertas por dolor, miedo,… estos pensamientos quedarían encubiertos por intentar racionalizar un “yo no soy así ni deseo eso”)

    Buf…

    podi-.

  2. Hola Podi,

    Gracias por tus reflexiones. Las encuentro muy interesantes, al igual que las preguntas que te haces.

    Preguntas cómo se paran las obsesiones. Se pueden llegar a dominar de muchas maneras diferentes y en las terapias se utiliza una u otra en función del caso, del tipo de obsesión, etc. Es un tema muy, muy complejo y no hay una respuesta concreta y única. Se tienen que evaluar muchísimas cosas y, a partir de ahí, trabajar de una manera u otra.

    Aclarar que he puesto a propósito un ejemplo de un pensamiento que es difícil que lleguemos a creer (comerse un lápiz) precisamente para que quede muy claro que pensamiento es una cosa y acción otra muy diferente. Y es que, precisamente, esto es una de las cosas que falla en la persona que tiene una obsesión: ésta cree (como mínimo se cuestiona) que el pensamiento es lo mismo que la materialización de éste, que el pensamiento es igual a realidad, acción…

    La cuestión es que este tipo de pensamientos intrusos (como el del padre que piensa en arrojar a la hija por el precipicio) lo puede tener cualquier persona. Tú, yo y todos. De hecho, se sabe que todo el mundo los ha tenido o los tiene alguna vez, principalmente cuando se está sometido a situaciones de estrés o se ha tenido un bajo estado de ánimo. El hecho de que sean o no “malignos” (como tú dices) o inapropiados no tiene nada que ver con que una persona se sienta buena o mala persona o haya hecho malas o buenas acciones. Repito, todos los podemos tener. Además, no tienen nada que ver con deseos del subconsciente, ni con nada freudiano.

    Una persona puede imaginar que se tira por el balcón (no de manera forzada… supongamos que le viene ese pensamiento de manera intrusiva, aparece espontáneamente) y pensar: “¡qué tontería!” y olvidarlo sin darle el mínimo valor. Otra persona, en la misma situación, puede sobrevalorar ese pensamiento y, a partir de ahí, entrar en un bucle del que es difícil salir (¡pero se puede!). Es decir, depende mucho del valor que le demos a ese pensamiento. Es importante tener en cuenta que a lo largo del día tenemos muchos pensamientos y algunos de ellos son absurdos (si los escribiéramos todos nos daríamos cuenta)… Lo que ocurre es que a unos les damos un peso mucho más elevado que a otros.

    Entonces, ¿qué hace que en una persona este pensamiento intrusivo se transforme en obsesión como consecuencia de sobrevalorarlo (se haga persistente y de tanto malestar) y que en otra pasa pase de largo sin pena ni gloria? Para responder a esta pregunta tendría que redactar otro post porque es muy compleja. Algunos desencadenantes son estar pasando o haber pasado por acontecimientos vitales estresantes (normalmente no se relacionan con el tipo de obsesión), el estado de ánimo del momento, experiencias psicológicas “obsesivógenas”, genes que hacen a la persona más vulnerable…

    Como ves, es un tema complicado como tu mismo “buf…” indica. 🙂

    ¡Saludos!

  3. podi dijo:

    Gracias Marta.
    Ya entiendo que en realidad, lo preocupante aquí no es tanto el contenido del pensamiento en sí como el hecho de pensar continuamente acerca del mismo (la obsesión). Supongo que la obsesión se acrecenta a sí misma, que va creando unos “surcos” cerebrales, “calles” por las que circula el pensamiento como si fuera agua horandado la tierra por la que pasa y haciéndo ya que la misma pase más fácilmente por el mismo sitio. Habría, quizás, que cortar el acceso a esas vías o surcos de los pensamientos…. (hablo desde un punto de vista totalmente profano al tema)

    Todos estos temas, ciertamente, tienen grados de complejidad abrumadores. A lo mejor ayudaría saber “qué es un pensamiento”, de qué consta, qué esencia tiene…

    Otra vez “buff”.

    podi-.

  4. Hola Podi,

    Una metáfora muy bonita. Las metáforas son muy útiles y tú has escogido una muy adecuada.
    Siguiendo tu metáfora, la solución no sería cortar el acceso que tiene el agua a estos surcos ya creados… Esto es precisamente lo que muchas de las personas que tienen obsesiones intentan y no funciona… al intentar parar los pensamientos, éstos se hacen más fuertes y resistentes. Intenta por todos tus medios no pensar en una mariposa: no pienses en ella, no pienses… ¿te funciona?

    Continúo la metáfora de otra manera que la mayoría de las veces sí sería parte de la solución (aunque hay muchas otras maneras… todo depende del caso) y que, precisamente, es contrario a cortar el acceso al agua. Se tratataría de dejar el acceso libre y, todavía más, inundar la tierra con una gran cantidad de agua… arrojada de golpe, de manera que los surcos se borrarían…

    Comentas que ayudaría (para entender la complejidad del tema que tratamos) saber qué es un pensamiento. En los estudios universitarios de psicología esto ocupa, como mínimo, una asignatura (precisamente se llama “Psicología del pensamiento”)…

    Me imagino que tu “buf” se habrá convertido en “BUFF!”!!

    Saludos

  5. Toc-toc.. dijo:

    Gracias por este artículo. Yo una persona que conoce de primera mano la intrusión de pensamientos y se ha documentado mucho sobre esto (explicaciones, medicamentos, técnicas para hacerle frente, etc.).

    Este artículo tiene la virtud de poner como ejemplo algo común, pero al mismo tiempo ignorando: el pensar que se hace daño a un ser querido. Cuando los sitios web o los manuales de psicología (incluso psiquiatría) explican el TOC, comúnmente ponen el clásico ejemplo de quien tiene miedo a contaminarse. Pero lo que casi ninguno dice es que EL CONTENIDO de la obsesión puede ser sobre cualquier cosa; éste se adquiere por una cuestión ambiental: puede ser sobre cometer daño a algun persona con la que vivimos; sobre imaginar que nos vemos impulsados a hacer algo que vivmos en alguna película o una noticia roja; a insultar a algún Dios (depende la religión); a tener miedo a ser despedido del trabajo; a decir alguna grosería a alguna autoridad, etcétera.

    Mi “teoría” es que el pensamiento intrusivo es producto de algo así como un pequeño (dicho no en sentido clínico) trauma; es decir, en algún momento nosotros presenciamos algún caso que nos impactó y cuando estamos ansiosos (o angustiados) dentro de nuestro estado de alerta puede ocurrir que pensemos en el peligro posibile, e invocamos lo más desagradable que es afín al contexto (eso que en algún momento nos “traumó”).

    En mi caso, he padecido esto por años; lo pude controlar por unos tres años o dos, pero ahora un poco ha regresado. Lo que sí es cierto es que se puede superar; lo sé de primera mano, y que la psiquiatría y la psicología cognitivo-conductual ayudan mucho si nos damos la oportunidad de tomar algún tratamiento. También es importante ocuparnos en algo constructivo, en forjarnos proyectos y dedicarnos a ello.

    Duele mucho tener esos pensamientos, pero sólo son eso, imaginaciones que hemos tenido.

    Ojalá por correo electrónico pueda saber si alguien sigue escribiendo (si no ojalá me pueda avisar la moderadora).

    Un saludo.

  6. Toc-toc.. dijo:

    Avísenme si hay nuevas respuestas, por favor.

  7. Hola de nuevo toc-toc (y digo ‘de nuevo’ porque te he respondido también en la sección ‘Sobre mí’),

    Gracias a ti por tu interesante comentario. Seguro que tu aportación ayuda a otras personas que se sienten identificadas con tu experiencia. Además, tu comentario es muy apropiado de cara a aquellos lectores que no tengan muy claro qué es el TOC.

    Precisamente el hecho de que la mayoría de personas que hablan sobre el TOC (sin sufrirlo ni conocer a nadie que lo tenga) lo hacen pensando que las obsesiones siempre son de tipo ‘suciedad-enfermedad-contaminación’, fue lo que me motivó a escribir este post. Mi intención era dar una información más realista sobre este problema. Me alegra mucho saber que a ti, que lo has vivido (y lo vives) en primera persona, también te ha parecido interesante. Como dices, el contenido de las obsesiones puede versar sobre cualquier tema, pues depende de las situaciones personales que se hayan vivido y de aspectos idiosincráticos.

    Comentas que has podido controlar el TOC durante unos dos/tres años y que ahora ha regresado en cierto grado. Es normal que reaparezca (aunque sea más atenuado) en épocas de estrés o de cambios.

    En relación a las posibles causas del TOC que comentas en tu “teoría”, matizar que se tienen que dar varios factores para que este trastorno aparezca. Por ejemplo, se habla de la herencia de genes que dan más vulnerabilidad a la persona que los tiene a padecer TOC. También podemos hablar de experiencias tempranas (principalmente en la infancia) que predisponen más a sufrir este problema: sobreprotección familiar; o estar forzado desde bien pequeño a tomar determinadas responsabilidades que por edad no tocan; o tener determinados pensamientos negativos que casualmente dan lugar a consecuencias nefastas… y muchas otras (me extenderé al detalle sobre este aspecto en futuras entradas).

    Sin embargo esta vulnerabilidad, dada por los genes y las experiencias tempranas, no es suficiente para que el TOC haga acto de presencia. Hay un desencadenante que suele ser algún acontecimiento o experiencia vital que resulta estresante para la persona.

    De todas maneras, como he comentado, en futuros posts me extenderé sobre todos estos aspectos: causas, desencadenantes, etc.

    Saludos

  8. Shadow dijo:

    Hola yo tengo 18 años y tengo pensamientos intrusivos desde los 9 años por que escuche por la radio un programa de la mano peluda de un chavo que dono a su buelita acambio de dinero y despues no podia deshacerse de esa presencia, apartir de ese momento me afecto mucho y me traumo, como por ejemplo mi cerebro dice como si fuera yo el que lo dice luzbel te ofresco a alguien para que me des algo,y con todos sus nombres de este ser y tambien de la santa muerte,y otros estilos de frases sobre estos seres como de sexo con ellos,de retarlos a agredirme a mi o a mi famila como si yo las dijera por lo regular atacan alo que mas quiero como a mi mama y a mi mismo y todos que puedo hacer por que ya no quiero vivir asi estoy arto y enojado y cuando me arto y digo ya no les boy a hacer caso mi cerebro dice ya que se muera quien se muera o que corten algo o mne dice ya llevate a quien sea o lo que sea para que no me lleguen los pensamientos eso dice mi cerebro cuando yo se que no lo quiero y me pongo a expicarle a mi cerebro que no que prefiero que me sigan llegando los pensamientos pero que jamas le pase nada a mi familia o a mi espero me aconseje lo ignoro o cambio las fraces o que hago estoy desesperado.Saludoswq|

  9. Hola Shadow,

    Para recibir asesoramiento psicológico personalizado, puedes dirigirte a mi espacio profesional: http://martacomadran.com/

    Allí encontrarás toda la información (tipos de servicios psicológicos que ofrezco, coste, cómo trabajo, etc.) y un formulario a través del cual puedes contactar conmigo para pedir cita o asesoramiento.

    Saludos

  10. Grace dijo:

    Shadow, me pasa exactamente lo mismo, nos podemos contactar para hablar?

  11. Leo dijo:

    Hola, mi pensamiento obsesivo es como un deseo: “Ojalá se muera”, la mayoría de los pensamientos agresivos que comentan son del tipo “quiero hacerle daño” y el alivio de este tipo de pensamiento es ver que el daño nunca lo llegan a concretar porque es una acción. Pero en mi caso es muy angustiante porque esta formulado como un deseo, o sea, no hay una posible acción que temer, en mi caso siento como que el daño ya esta hecho porque es como maldecir. Siento que es más difícil de superar así porque una acción como comerse un lápiz se puede controlar pero un deseo de que muera no y eso me tortura aún más. A veces pienso por que no me habrá tocado un pensamiento de querer hacer daño en vez de este, porque siento que es más fácil desmentirlo. Alguien que me explique esta diferencia porque me genera mucha culpa y tristeza que sea un pensamiento de deseo. Hace dos años que tengo esto y no logro superarlo a pesar que fui a terapia.

  12. Hola Leo,

    Entiendo tu angustia. Tu obsesión se puede combatir por muy angustiante que sea… justamente por eso, porque es una obsesión. Y una obsesión está formada por pensamiento, imágenes…. Y el pensamiento NO es REALIDAD. Es decir, que se te pase por la mente (=pensamiento) que deseas “x” no quiere decir que realmente desees “x”… simplemente es tu mente que te juega una mala pasada. De hecho, cuando te pasa por la mente ese deseo, no disfrutas, sino que hablas de que para ti es algo torturante. Si ese deseo fuera real, no lo vivirías como una tortura sino que te regodearías en él, sintiendo placer. Entiendo que quizás es difícil de comprender lo que te comento porque las obsesiones son complejas, pero por muy complejas que sean, insisto, no son más que obsesiones y se pueden trabajar para eliminarlas, ignorarlas o hacer que no te afecten (con lo cual pierden fuerza y acaban desapareciendo).

    Ahora mismo estoy de baja por maternidad. En septiembre me reincorporo a mi consulta de psicología. Si por esas fechas quisieras hacer terapia de nuevo (cada psicólogo es un mundo) o que te asesore de manera más detallada y personalizada, puedes contactar conmigo a través del formulario que encontrarás en mi web martacomadran.com

    Saludos

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