¿Eres asertivo?: Tu autoestima depende de ello

La asertividad es respetar y respetarse

La asertividad es la capacidad de expresar lo que uno piensa y siente teniendo en consideración, al mismo tiempo, el punto de vista de los demás. Es decir, la persona asertiva autoafirma los propios derechos, sin dejarse pisar ni manipular y sin pisar ni manipular a las personas con las que se relaciona. En definitiva, es capaz de respetarse y respetar.

Partiendo de esta definición, el lector podría pensar: “¿Y qué tiene esto de especial? ¡Evidentemente que soy asertivo!”. Os invito a que prosigáis con la lectura y veréis cómo, muchos de vosotros, normalmente no sois asertivos, sino que tendéis a la pasividad (sumisión), a la agresividad o a iros de un extremo al otro.

Y es que, a la hora de relacionarnos, nos movemos en un continuo: en el centro colocaríamos la asertividad, en un extremo la pasividad y, en el otro, la agresividad. Según la situación, somos agresivos, pasivos o asertivos, pero todos tenemos una clara tendencia y en la mayoría de interacciones sociales nos comportamos de la misma manera. Se diría, por lo tanto, que tenemos un estilo asertivo, pasivo o agresivo.

¿Cómo definiríamos a la persona pasiva? ¿Y a la agresiva?

La persona con un estilo de personalidad pasivo es aquella que se anula a sí misma en la mayoría de ocasiones. Se siente inferior a los demás y, aunque tenga una opinión, no es capaz de expresarla por miedo a la no aprobación y al rechazo. Es decir, respeta a los demás pero no se respeta a sí misma, de manera que puede llegar a dejarse pisar y manipular. En este sentido, una baja asertividad provoca una baja autoestima y, a su vez, una baja autoestima hace que la persona sea menos asertiva y más sumisa. Es un círculo vicioso que puede tener efectos muy negativos.

En cambio, la persona con un estilo agresivo, ante el temor de que los otros se aprovechen de ella o la manipulen, suele imponer su manera de pensar. En este “te piso para que no me pises”, “o lo tomas o lo dejas”, puede llegar a amenazar, acusar o manipular, con tal de salirse con la suya y sentir que los demás “la respetan”. Hay personas agresivas que creen que son asertivas simplemente por el hecho de que son capaces de defender sus opiniones. Pero, como estamos comentando, no es así. La asertividad, insisto, implica también la capacidad de respetar al otro. En este caso, la agresividad puede hacer que la persona sea evitada o rechazada por los demás, con consecuencias también negativas.

En definitiva, ante una persona que comenta “Pienso A”, la persona agresiva diría, por ejemplo, “Es B y punto” sin escuchar, empatizar, ni tener en cuenta la opinión del otro. La pasiva, aunque pensara “B”, diría “Sí, sí… tienes razón… es A”, anulando aquello que realmente opina. En cambio, la asertiva, diría “Yo pienso B porque (…). Pero respeto tú opinión. De hecho, me gustaría saber por qué piensas A para poder llegar a un entendimiento ”.

Los derechos asertivos

En casos en los que no ser asertivo está asociado con un problema psicológico mayor, como una depresión, un trastorno ansioso o determinados trastornos de la personalidad, lo ideal es acudir a un profesional. Entre otras técnicas, la asertividad se puede mejorar mediante entrenamiento asertivo y reestructuración cognitiva. En cualquier caso, no se puede generalizar: se debe evaluar el caso en particular para marcar unos objetivos personalizados y unas tareas concretas para alcanzarlos.

Sin embargo, en casos menos problemáticos, el reflexionar sobre nuestros derechos asertivos (comprobando si los defendemos o no y los efectos que esto nos produce) ya es suficiente para pasar a mejorar esta capacidad en la práctica.

Así pues, aquí tenéis nuestros derechos asertivos:

  1. El derecho a tener y expresar mis propias opiniones y creencias.
  2. El derecho a equivocarme y cometer errores.
  3. El derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  4. El derecho a decir “no”, ante una petición, sin sentirme culpable  o egoísta.
  5. El derecho a pedir lo que quiero sin sentirme culpable o egoísta, y teniendo en cuenta que mi interlocutor tiene derecho a decir “no”.
  6. El derecho a estar solo, aunque los demás deseen mi compañía.
  7. El derecho a hacer menos de lo que soy capaz de hacer.
  8. El derecho a tener mis propias necesidades y que éstas sean tan importantes como las de los demás.
  9. El derecho a no responsabilizarme de los problemas de los demás.
  10. El derecho a decidir no ser asertivo.
  11. El derecho a cambiar de opinión o manera de actuar.
  12. El derecho a ser el primero algunas veces.
  13. El derecho a tener éxito.
  14. El derecho a sentir y expresar dolor.
  15. El derecho a no estar pendiente de los deseos y la voluntad de los demás, a no tener que anticiparme a ellos o intuirlos para satisfacerlos.
  16. El derecho a detenerme y darme tiempo para pensar antes de actuar.
  17. El derecho a experimentar y expresar mis sentimientos, siendo yo mi único juez.
  18. El derecho a decidir qué hacer con mi tiempo, mi cuerpo, mis propiedades, etc., mientras no se violen los derechos de otras personas.
  19. El derecho a disfrutar y divertirme.
  20. El derecho a ser escuchado y tomado en serio.
  21. El derecho a ignorar los consejos de los demás.
  22. El derecho a pedir una aclaración
  23. El derecho a no justificarme ante los demás.
  24. El derecho a expresar una crítica y a protestar por un trato injusto.
  25. El derecho a pedir ayuda o soporte emocional.
  26. El derecho a hacer lo que quiera, siempre y cuando no vulnere los derechos de otras personas.
  27. El derecho a recibir cumplidos sin sentirme incómodo.

Una vez conocidos los derechos asertivos, vale la pena analizarlos uno a uno e intentar aplicarlos en nuestro día a día sin obsesionarnos, pues los estilos pasivo y agresivo no se pueden cambiar de la noche a la mañana después de toda una vida funcionando a través de ellos. Eso sí: si nos esforzamos y tenemos constancia, podemos llegar a ser más asertivos y, con ello, mejorar nuestra relación con los demás y nuestra autoestima.

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Acerca de Marta Comadran

Psicóloga (itinerario Psicología Clínica y de la Salud) y Bióloga Sanitaria. Consulta privada de terapia y apoyo psicológico en Mollet del Vallés (muy cerca de Barcelona). También servicio online, en www.martacomadran.com. Tenéis más información en las pestañas "Sobre mí" y "Contacto"de mi blog.
Esta entrada fue publicada en Bienestar Psicológico, Habilidades sociales y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a ¿Eres asertivo?: Tu autoestima depende de ello

  1. podi dijo:

    Es decir, el derecho a ser uno mismo teniendo en cuenta que los demás poseen el mismo derecho.

    podi-.

  2. Hola podi,

    Exacto, añadiendo a tu definición “en las relaciones sociales”. Es decir, la asertividad es un comportamiento que, como la pasividad o la agresividad, se manifiesta al relacionarnos con los demás, al comunicarnos… Pero, sí, sí, es lo que comentas, el no negarse a uno mismo, ni negar a los demás.
    Gracias por tu comenario.
    Saludos

  3. osvaldopace dijo:

    Excelente articulo!

  4. ¡Muchísimas gracias! 🙂

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